John Dickson Carr

John Dickson Carr

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Escritor estadounidense de larga trayectoria y autor de gran cantidad de libros de novelas policiales, intrigas y misterios. Tuvo notables maestros como Chesterton, Doyle, Gastón Leroux y Poe, consiguiendo una síntesis de estos estilos... mezclar lo sobrenatural, el misticismo al estilo Chesterton y Gastón Leroux con el crimen de salón a lo Poe y la naturaleza reflexiva de Doyle, maestros a los que homenajeó de distintas formas; en este caso tenemos sus palabras hacia Gastón Leroux expresadas a través del Dr. Gideon Fell en su libro "El hombre hueco" ..." El misterio del cuarto amarillo, de Gastón Leroux, la mejor novela policíaca que se ha escrito". Claro que Dickson Carr extralimitó esta posibilidad al punto que se convirtió en el mayor exponente de los casos de "habitación cerrada", es decir donde el asesino para el asombro de los investigadores, comete su crimen anulando la posibilidad de encontrar la forma de abandonar el lugar incentivando en el lector la capacidad de anular el concepto de "increíble" o "inverosímil". Encontrar un muerto asesinado en una habitación cerrada por dentro sin otra salida habilitada que esa misma puerta, sin huellas evidentes alrededor, nieve inmaculada en los accesos y techos impolutos enloquecen al más cuerdo, tensan las más básicas leyes de la física y lógica hasta el punto de dar paso a la mística, esoterismo, fantasmas y otras yerbas... pero la solución es terrenal y al final sencilla, aunque no tan predecible para el lector. En su vasta obra que comprende más de 70 libros, novelas cortas y otros editoriales ha caído algunas veces en el exceso de razonamiento, de coartadas y posibles soluciones y tentativas, así como de situaciones verdaderamente inverosímiles declinando el interés del lector sobre algunas de esas novelas por adentrarse más en lo fantástico que lo netamente policial. Todas sus obras se hallan en la frontera de lo fantástico hasta tanto uno de sus personajes encuentra la vuelta de cómo pudo realizarse el crimen sin alterar las leyes de la física... otras se quedan en lo fantástico y ahí es donde se pierde. En general es excelente sumergirse en sus obras donde los crímenes se convierten en complicados acertijos, de alto vuelo, y no aptos para las "mentes mediocres" de los policías y demás intervinientes que al fracasar en sus intentos por descifrar estos misterios recurren a los excéntricos y aficionados personajes creados por Dickson Carr. Su obra más representativa y elogiada es sin duda "Tres ataúdes" / "El hombre hueco" según el país y editorial... (The Three Coffins/The Hollow Man, 1935) protagonizada por su personaje estrella Gideon Fell. Es mediante éste personaje que Dickson Carr hace gala de sus conocimientos sobre escritores y novelas policiales y de misterio. Indudablemente no sólo fue un reconocido escritor sino además una autoridad en la materia. El capítulo 17 de la obra arriba mencionada es un tratado, un compendio acerca de las distintas modalidades de llevar a cabo un crimen en las llamadas "situaciones imposibles", ahondando en la historia cercana y lejana, citando otros escritores y cuestionando los reparos que el lector comúnmente tiene acerca de lo simple o complejo de una trama de intriga. Para aquellos que no conocen esta obra ni al Dr. Gideon Fell, extensión de Dickson Carr en lo académico no en apariencia les invito a leer éste capítulo siguiendo el link rotulado más arriba con el título "Capítulo 17 «El hombre hueco».

Acerca del contexto social, el medio en el que Carr desarrolla sus historias merecen consideración estas palabras...

"Ya que estamos en Inglaterra, y lo sobrenatural se reconoce comúnmente como "el otro lado" de la naturaleza ... el lector no tiene ninguna dificultad para sustituir la explicación natural de las cosas a su explicación sobrenatural ... No se puede subestimar la enorme importancia que tenía el espiritismo en los anglosajones, que nació en la misma época que la novela policíaca Carr ( ...) Porque es más que evidente ..."
(Narcejac, 1976, pp. 109-110).

No obstante, es el más importante exponente del género y así lo ha considerado la crítica internacional al concederle los más prestigiosos premios de la novela policial:
Premio Edgar Grand Master (1963) El Premio Grand Master es el mayor honor entregado por Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos.
Gran premio de la literatura policíaca El Gran premio de la literatura policíaca (en francés: Grand prix de littérature policière) es un premio literario francés fundado en 1948
Premio Edgar Especial 1950, por su biografía de Sir Arthur Conan Doyle
Premio Edgar Especial 1970, en reconocimiento a su carrera de 40 años como escritor de misterio.
Además, Dickson Carr es uno de los dos escritores estadounidense especializados en novelas policiales admitidos en el London Detection Club, la asociación donde se reúnen los escritores británicos de novelas policiales, siendo el más importante de Europa.
También hay que destacar que muchas de sus historias han llegado al cine, han inspirado personajes análogos y una gran cantidad de cortos y series en la televisión.

Muchas de sus novelas giran alrededor de personajes recurrentes siendo Henri Bencolini, Gideon Fell y Sir Henry Merrivale los principales cuyas características son consideradas por separado en esta web, pero también son recurrentes algunos personajes de Scotland Yard como el caso del Inspector ascendido a Comisario, Hadley, compañero de Fell y el Inspector Masters también ascendido es quien está junto a Merrivale El punto en común de estos investigadores, todos aficionados, se halla en un poder de razonamiento y deducción fuera de serie y por otra parte en sus tan peculiares características personales, siendo Scotland Yard la que lleva siempre la peor parte al seguir sus rutinarios, reiterativos y poco imaginativos métodos para esclarecer un crimen sobre todo de la naturaleza excepcional de los expuestos en estas obras, aunque luego se llevan los méritos por los logros alcanzados...(aquí Dickson Carr sigue la línea de Doyle y Sherlock Holmes cuando cede los méritos a los inspectores de la policía londinense).

Asimismo, no tiene problemas en elogiar quizás disimuladamente a Agatha Christie al darle a su Superintendente de la policía británica, David Haddley al que da dotes de "famoso, frío y lógico exteriormente, podía ser alternadamente brillante y lento, sólido y errático. Su calma tenía fama", las mismas características personales y profesionales que Agatha Christie dio a su también famoso Superintendente Battle una década antes.
Lo paradójico en Dickson Carr es ser un estadounidense tan británico como cualquiera del más puro linaje y ascendencia. Se identificaba mucho con la naturaleza británica ya en su forma de pensar conservadora, en la vida en "clase", la vestimenta, valores, etc. al punto tal que pasaba desapercibido entre ellos como un inglés más, como un "muy inglés"... si bien había nacido en Uniontown, Pennsylvania, en 1906 y educado en un ámbito de familia estadounidense. Fue el hijo de un congresista demócrata. Estudió en la Hill School y en Haverford College de Pensilvania donde fue calificado como un estudiante mediocre, pasaba el tiempo escribiendo historias de misterio. Continuó sus estudios en la Sorbona, en París, allí vivió una vida bohemia y escribió su primera novela que nunca publicaría. Se casó con Clarice Cleaves, una mujer inglesa en 1931 y se establecieron en Inglaterra. Fue relator de la cadena BBC mientras escribía sus primeras obras de misterio y consolidaba despaciosamente su figura de escritor creando su primer personaje "Henri Bencolini".
Tuvo tres hijos con Clarice, mujer a la que idealizaba y transfería sus cualidades a los más relevantes personajes femeninos de sus obras, aunque esto no le impedía ser esposo infiel y tuvo numerosas aventuras con otras mujeres. Este hombre que debía ser abogado por pretensión paterna tuvo muy en claro en su mente al llegar a Inglaterra que iba a ser escritor y que se encontraba en el ambiente ideal para lograrlo.
Firmó sus obras con varios pseudónimos además de su propio nombre y son Carter Dickson, Carr Dickson, y Roger Fairbairn
Lamentablemente, además de ser un empedernido hombre infiel mientras idealizaba a su propia esposa, lo fue también bebedor, fumador y descontrolado trabajador que incluso olvidaba comer para seguir escribiendo después de 18 horas seguidas. Durante principios de la primavera de 1963, mientras vivía en Mamaroneck, Nueva York, Carr sufrió un accidente cerebrovascular, que paralizó su lado izquierdo. Siguió escribiendo con una sola mano, y durante varios años escribió regularmente una columna de misterio para Mystery Magazine Ellery Queen. Carr finalmente se trasladó a Greenville, Carolina del Sur, donde murió de cáncer de pulmón el 28 de febrero de 1977.

Sin lugar a dudas el Rey de las historias de crímenes en situaciones imposibles, ambientes cerrados por dentro, inaccesibles e inexplicables desafiando los argumentos comunes de la lógica y física...