En esta obra Camilleri nos presenta la tirantez a la que ha llegado la relación entre Montalbano y Livia poniéndole al Comisario otro frente más de lucha al que cotidianamente tiene con el delito. Sin embargo, es gracias al delito que puede poner una vía de escape a su torturada conciencia puesto que ahora un extraño caso llega a su comisaría: una mujer muerta aparece en un vertedero cuya única identificación es un tatuaje en su espalda. No es para nada un caso rutinario puesto que esta identificación lleva al Comisario a numerosas indagaciones infructuosas y sólo apelando a su aguda imaginación, olfato policíaco y destreza puede avanzar en este caso mientras debe enfrentarse a una acuciante realidad para muchos países europeos, máxime a los costeros: la inmigración ilegal, dirigida por las mismas mafias que antes operaban en ese territorio solo que ahora se han modernizado ellos y su negocio. Otra excelente historia del Comisario Montalbano.