Kostas Jaritos

Kostas Jaritos, un policía serio, responsable, huraño e irónico. De ascendencia humilde, hijo de un  cabo de gendarmería, supo en su infancia lo que es caminar con zapatos rotos y ropa desvencijada. Es Teniente y jefe de homicidios de una caótica ciudad como Atenas. Hombre de algo más de cincuenta años y 1.75 de altura. Su vida gira alrededor de su familia compuesta por su esposa Adrianí y su hija Katerine que se ha trasladado a Salónica para estudiar Derecho y su trabajo como policía. Su oficina es la 321 ubicada en el tercer piso del cuartel central de la policía y su superior Guikas, general de brigada, en el quinto piso. Es alguien a la vez que admirado por Kostas por su facilidad para lidiar con cuestiones sociales complejas y también criticado por pasarle a él el bulto de todo lo negativo, errores y desaciertos. Esto impacta en Jaritos que aún lucha en su interior con “eres un bufón” en las palabras de su padre pero él es duro, cabezón y obstinado. Sabe que es buen policía e investigador por más que otros le crean bufón.

Su “desenchufe” es disfrutar el café con un cruasán todas las mañanas al ingresar a su oficina y antes de trasladarse dos pisos para ver a Guikas, por escalera porque casi siempre el ascensor está roto u ocupado.

Es intuitivo y son de los que te sacan la “ficha” ni bien te ven, aunque por ahí debe rectificarse. Sus miradas son críticas y percibe lo que otros llevan dentro de sí, ganándole en este aspecto a su superior Guikas y prácticamente a toda la comisaría.

Difícilmente se toma vacaciones, casi no duerme y su cabeza trabaja permanentemente y casi increíble, su descanso… su desenchufe es su afición y casi obsesivo hobby de leer diccionarios y puede pasar horas leyéndolos sin cansarse. Su mayor y exquisito exponente es el Liddell-Scott, su fuente especial de orgullo. Es una edición de 1907 en cuatro volúmenes, regalo de su madrina, quien a su vez lo había heredado de su padre. No deja palabra oída aunque sea al pasar sin informarse acerca de su significado tanto palabras griegas como inglesas... ahora que Guikas ha hecho su master en el FBI y está agrandado por ello. Una de esas palabras es "profile".

 

Tiene dos subalternos inmediatos, Yorgos Dermitzakis y Sotiris Vlassopoulos. Una jóven policía eficiente, joven y simpática que quisiera tener en su equipo pero es la secretaria del jefe... hablamos de Kula y un agente al que detesta, sobre todo por trepador e inútil... Yanutsos.

Su relación con la familia y la comisaría se hallan llena de contradicciones y ambivalencias…

Su matrimonio está bien cimentado y se quieren mutuamente sin embargo constantemente se pasan facturas y uno espera entonces enojar al otro nada más que para fijar su posición o sólo para molestarse mutuamente… así tienen tiempos de enfado y otros de acercamiento y coqueteo. Adrianí los manifiesta cuando prepara para Kostas tomates rellenos, un plato que enloquece al policía.

La más común y casi diaria de las reyertas es por la pasión de Adraní por algunas series de TV que mira obsesivamente aferrada a su control remoto y por las críticas que hace Kostas a su contenido. También enfada al policía la constante actitud controladora y manipuladora de Adrianí hacia él y también hacia el entorno... y casi siempre se sale con la suya.

Dejando todo esto de lado Kostas es un sentimental y lo dió y dará todo por su familia... sentimientos que constantemente se recalcan en sus historias.  

Extrañamente esta relación de idas y vueltas con su familia también se extiende a Guikas… lo critica y luego lo alaba. Por momentos se comporta ante Guikas como lo haría ante Adrianí... pulseadas, rencores y luego acomodamiento.

Un extraño amigo... Zisis. Ex guerrillero y presidiario, torturado infinitamente por el propio cuerpo al que pertenecía Kostas, es ahora su amigo también a incluir en las ambivalentes relaciones de Kostas.

Kosmos Jaritos lucha contra el crimen y las desavenencias y contradicciones en su matrimonio en una Atenas caótica, atravesada por pugnas políticas, sociales, sindicales, nuevos hábitos debido a su entrada a la Comunidad económica Europea, con miles y miles de inmigrantes casi todos ilegales y provenientes de Albania. Constantemente Kostas Jaritos nos hace partícipes de su malestar por llegar tarde, por el insoportable calor reinante en su Mirafiori y por los atascos y el creciente e ingobernable tráfico. Las críticas a la política también cambiante no se queda atrás… Recordemos que Grecia fue fascista, comunista y ahora liberal… pero sus actores siguen siendo más o menos los mismos como el lo describió con estas palabras… “—Te llamaré «señor represor» —responde con ironía—, como en mis tiempos de estudiante.

—¿Y cómo te llamábamos nosotros?

—Rojo —dice, con la cabeza bien erguida.

Miro sus Armani y sus Harley-Davidson y una vez más pienso en lo mucho que nos equivocábamos. Al menos, nosotros ya nos hemos dado cuenta. En cambio él sigue en la inopia.” y esta conversación es sostenida con el periodiosta estrella Sotirópulos con quien Kostas mantiene para no variar una ambivalente pero cercana relación... en fin , ámbos saben que se necesitan mutuamente.

 

También sus críticas a la policía cuando dice… . –“En Tráfico no saben dónde vive Jurdakis; sugieren que preguntemos en el quiosco de Mílesi. Cómo no se me había ocurrido. En Grecia, lo que no sabe la policía lo saben los quiosqueros.—“

 

Junto a Kostas recorreremos las calles atenienses y también su gastronomía. Uno de sus platos preferidos es “souvlak” plato popular de la cocina griega consistente en pequeñas piezas de carne intercaladas con verduras y aderezos. Se come con las manos, dentro de un pan de pita o con el pincho sobre un plato con patatas fritas o pilaf. Se suele utilizar carne de cordero, de cerdo, vacuna o de pollo. La carne se coloca en un pincho, spiedo, cocinándola lentamente al pasar.

 

Kosmos Jaritos es policía de carrera pues no se le conoce otra profesión o trabajo. El procedimiento policial y su relación con los actores judiciales es destacado y respetado como en la policía de cualquier parte del mundo. Es destacable la actividad del Forense Markidis… Sólo voy a señalar un error de Kostas Jaritos cuando en su segundo libro “Defensa cerrada” atribuye rigor mortis a un cadáver de varios meses. Error infantil si se quiere en alguien experimentado como él aunque sabemos que sólo es atribuible al autor Petros Markaris.

 

 

Mi parecer

 

Me ha gustado muchísimo por lo menos los tres libros que he leído de la serie. Estás al lado de un verdadero personaje que te hace partícipe de todo lo que ve y siente. Te incluye permanentemente al permitirte leer sus filosos pensamientos, su sarcasmo e ironías. Sus casos son interesantes y sus desarrollos muy entretenidos, coloridos y didácticos en todo lo que atañe al mundo griego. Me encanta recorrer Atenas en su malhumorada compañía entre calles y avenidas que evocan la Odisea. Costumbres, gastronomía autóctona y toneladas de críticas a la actual situación griega mientras se evocan bondades y tambiérn horrores de los gobiernos autoritarios del pasado.

Kosmos Jaritos merece ser leído. Es buena novela negra.

 

 Serie

  1. Noticias de la noche (Nusterino Deltio / Νυχτερινό δελτίο, 1995)

  2. Defensa cerrada (Ámyna zonis / Άμυνα ζώνης, 1998)

  3. Suicidio perfecto (O Tse Aftoktónise / Ο Τσε αυτοκτόνησε, 2003)

  4. Un caso del comisario Jaritos y otros relatos clandestinos 

  5. El accionista mayoritario (Vassikos metochos / Βασικός μέτοχος, 2006)

  6. Muerte en Estambul (Palia, poly palia / Παλιά, πολύ παλιά, 2008)

  7. Con el agua al cuello (Lixiprócesma Dania / Ληξιπρόθεσμα Δάνεια, 2010)

  8. Liquidación final (Pereosis / Περαίωση, 2011)

  9. Pan, educación, libertad (Psomi, Paideia, Elefzería / Ψωμί, Παιδεία, Ελευθερία, 2012)

  10. Hasta aquí hemos llegado (Τίτλοι τέλους: Ο Επίλογος, 2014) 

  11. La muerte de Ulises 

  12. Offshore

 

Sinopsis

Noticias de la noche

Atenas, años noventa, la presión de los emigrantes, clandestinos o no, de los antiguos países del Este, el dinero fácil, los empresarios del pelotazo, la corrupción policial, el todo vale de algunos medios de comunicación, también la conciencia de una democracia reconquistada después de una dictadura, son el telón de fondo de una historia que se inicia con la muerte a cuchilladas de una pareja de albaneses y continúa con el asesinato de dos reporteras de una popular cadena de televisión.​

Defensa cerrada

El comisario Kostas Jaritos no está de suerte: cuando se halla de vacaciones en una isla del Mediterráneo, un violento terremoto no sólo da al traste con su descanso sino que también desentierra un misterioso cadáver. Para colmo, de regreso a Atenas, le encargan investigar el asesinato del rico empresario Dinos Kustas, conocida figura de la noche ateniense y propietario de un lujoso restaurante y varios clubes nocturnos, al que han matado de madrugada en plena calle. Todo apunta a que ha sido víctima de un ajuste de cuentas de las mafias locales. Sin embargo para Jaritos algo no encaja: cuatro disparos hechos casi a ciegas no parecen obra de un matón profesional. Cínico y escéptico, pero muy obstinado, el comisario recorre las calles de Atenas, una ciudad saqueada por los intereses internacionales y la delincuencia, en busca de respuestas. Desde los bajos fondos hasta las altas esferas, Jaritos se adentra en los ambientes más sórdidos de la Grecia contemporánea, al tiempo que desvela una oscura trama.

Suicidio perfecto

Tras haber sobrevivido al disparo recibido mientras resolvía su anterior caso (Defensa cerrada), el comisario Jaritos arrastra una aburridísima existencia de convaleciente lejos del ajetreo policial. Una noche, mientras ve pasar las noticias por el odiado televisor, una escena lo arranca de cuajo de la mediocre monotonía en que ha caído: en medio de una entrevista, un célebre empresario griego saca una pistola y comete un acto que deja pasmados a todos los televidentes. ¿Por qué un hombre de negocios tan discreto y bien considerado realiza una acción tan espectacular? El instinto del viejo sabueso despierta y Jaritos se pone en movimiento. Aunque está de baja y otra persona ha ocupado su despacho en las dependencias de la policía, el olfato del comisario es insustituible para esclarecer un caso cuyas repercusiones aumentan cada día.

Las pesquisas de Jaritos nos llevarán por la Atenas olímpica, donde se percibe la corrupción inmobiliaria y la modernización creciente convive con el café al más puro estilo griego.

Un caso del comisario Jaritos y otros relatos clandestinos 

Nueve relatos, nueve casos policíacos en los que se ven involucrados inmigrantes albaneses, de países del Este o subsaharianos, en los que intervienen asesinos, sicarios, viejos racistas o camareros, que se desarrollan en Atenas, en los prolegómenos de la cita olímpica de 2004. Historias como el asesinato de tres árabes en las inmediaciones de las instalaciones olímpicas o el que comete un camarero sudanés tras ganar una quiniela muestran la cara más sórdida y grotesca de la actual sociedad griega.

El accionista mayoritario 

Una madrugada del caluroso mes de junio, el comisario Kostas Jaritos recibe de pronto una terrible noticia: el barco en el que su hija Katerina viajaba a Creta, donde se disponía a disfrutar de unas breves vacaciones con su novio, acaba de ser asaltado por un comando terrorista. La vida de todos los viajeros corre peligro, se ignora la nacionalidad de los terroristas y estos no han hecho públicas sus exigencias para liberar a los pasajeros, por lo que la angustia se apodera de toda Grecia. ¿Son palestinos, chechenos, islamistas de Al-Qaeda? Por si fuera poco, Jaritos debe investigar el asesinato de un modelo publicitario que trabaja haciendo anuncios para la televisión. El comisario tendrá que mantener la sangre fría para lidiar en ambos frentes: el del mundo de la publicidad y el del terrorismo internacional, mientras su vida familiar se ve dramáticamente perturbada.

 

Muerte en Estambul 

Tras la boda de su hija Katerina, el comisario Kostas Jaritos decide tomarse unos días de descanso y viajar con Adrianí, su temperamental mujer, a Estambul, ciudad estrechamente relacionada con la historia de Grecia. Así pues, mezclado con cientos de turistas, Jaritos se lanza a admirar iglesias, mezquitas y palacios mientras degusta la gastronomía del lugar y discute no sólo con su mujer sino también con los miembros del grupo con el que viaja. Sin embargo, todo se tuerce cuando algo aparentemente tan nimio como la desaparición de una anciana en un pueblo de Grecia se convierte de pronto en un caso de asesinato, pues informan a Jaritos de que han encontrado muerto a un pariente de esa anciana... y de que ésta se dirige a Estambul. Jaritos tendrá que trabajar codo con codo con el suspicaz comisario turco Murat, e irá internándose en la pequeña comunidad que conforman los griegos que todavía, tras el éxodo masivo que protagonizaron en 1955, permanecen en la ciudad.

 

Con el agua al cuello

Un caluroso domingo del verano de 2010, el comisario Jaritos asiste a la boda de su hija Katerina, esta vez por la Iglesia y con fanfarria musical. Al día siguiente, poco después de llegar a Jefatura, le informan del asesinato de Nikitas Zisimópulos, antiguo director de banco, degollado con un arma cortante. El macabro homicidio coincide con una campaña que alguien, amparándose en el anonimato, ha emprendido contra los bancos, animando a los ciudadanos a que boicoteen a las entidades financieras y no paguen sus deudas e hipotecas. Lo cierto es que Grecia, al borde de la bancarrota, pasa por un momento muy crítico, y la población no duda en salir a la calle para quejarse de los recortes en sueldos y pensiones. Para colmo, Stazakos, el jefe de la Brigada Antiterrorista, sostiene que el asesinato de Zisimópulos podría ser obra de terroristas. Jaritos, en desacuerdo con esa hipótesis, tendrá que apañárselas con sus dos ayudantes para enfrentarse a un asesino cuyos crímenes apenas acaban de empezar.

 

Liquidacion final 

Mientras los griegos ricos se las ingenian para no pagar impuestos, los griegos empobrecidos por la crisis sólo pueden indignarse ante el escandaloso fraude fiscal o desesperarse ante el empeoramiento de la situación. Sin embargo, un hombre ha decidido pasar a la acción y tomarse la justicia por su mano. Con cartas de amenaza y armas anticuadas, se dispone a ajustar cuentas. Entretanto, en la Atenas al borde de la quiebra, todo está patas arriba, excepto el Departamento de Homicidios. No hay crímenes, sólo rutina y burocracia. Cuando encuentran el cadáver de la primera víctima que se cobra ese peculiar justiciero, el comisario Kostas Jaritos casi siente alivio. Su jefe le ha hablado de un posible ascenso, pero de momento le han recortado el sueldo y su hija Katerina piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. Y él tiene que atrapar a un asesino que realiza una obra «providencial», aplaudida por muchos ciudadanos.

 

Pan, educacion, libertad

Día 1 de enero de 2014: Grecia está en bancarrota y regresa al dracma. También en España vuelven las pesetas. Por esas fechas, Jaritos y su familia empiezan a apretarse el cinturón: no van a ingresarle la nómina durante tres meses. La paralización económica y el empobrecimiento del país traen consigo un aumento de la solidaridad hacia los desfavorecidos, pero también, peligrosamente, de los movimientos neonazis. Así las cosas, aparece asesinado un rico contratista de obras. Es un hombre ya maduro que había participado en los «Hechos de la Politécnica», en 1973, cuando los estudiantes se rebelaron contra la dictadura de los Coroneles. Junto al cadáver, un teléfono móvil emite el lema que los estudiantes voceaban: «Pan, educación, libertad».

¿Ha regresado el país a aquellos negros tiempos? ¿Siguen siendo válidas las consignas y reivindicaciones de aquellos antiguos estudiantes? ¿O algo más se esconde detrás de ese asesinato? La aparición de un segundo cadáver quizá ayude a Jaritos y a su diezmado grupo de agentes de policía a resolver el enigma.

 

Hasta aqui hemos llegado 

Atenas no es ya una alegre ciudad mediterránea, sino un escenario de sufrimiento y de pobreza; aunque no hay atascos, porque la gente no tiene dinero para mantener su coche, por la noche las calles desiertas y mal iluminadas parecen abandonadas. Katerina, la hija de Jaritos, sufre una agresión cuando salía de los juzgados, por defender los derechos de unos inmigrantes africanos; todo indica que sus agresores son miembros del cada vez más nutrido partido neonazi Amanecer Dorado. El comisario Jaritos, por su parte, tiene que investigar la aparición del cadáver de Andreas Makridis, un alemán de origen griego que había decidido instalarse en Atenas y abrir una empresa de energía eólica. Aunque Makridis, al parecer, se ha suicidado, un grupo de nuevo cuño, autodenominado los «Griegos de los Años Cincuenta», reivindica su asesinato. Mientras Katerina se recupera de la agresión, se descubre un segundo cadáver, el del propietario y director de una academia privada. Ha sido ejecutado con un tiro en la sien con una vieja Smith & Wesson, como las que el ejército norteamericano proporcionó a los militares griegos después de la guerra civil. De nuevo, pese a que se trata claramente de un suicidio, los «Griegos de los Años Cincuenta» reivindican esta muerte. No será el último cadáver que se descubra.

 

La muerte de Ulises 

Ulises, el protagonista del relato que da título a este volumen, es un anciano griego que, cuando ve acercarse la hora de su muerte, decide que lo entierren en el lugar en que empezó a soñar: Estambul, su verdadera patria. Y es que el pueblo griego vive en el siglo XXI, con la llegada de refugiados que huyen de la guerra, lo que ya experimentó en carne propia a lo largo de todo el siglo anterior: una persecución que terminó para los griegos en una emigración forzosa, y que se narra con gran fuerza en el cuento titulado Tres días. Pero Ulises, recién llegado a su Ítaca soñada, ya sin nada que perder, decide enfrentarse temerariamente a los Lobos Grises, organización paramilitar turca muy semejante a la Aurora Dorada que, en Grecia, rechaza a todo emigrado. Por otro lado, envolviendo los relatos de candente actualidad, Petros Márkaris vuelve a hacernos disfrutar con dos casos protagonizados por el comisario ateniense Kostas Jaritos, cuyas víctimas son un escritor y un director de cine, y una tercera investigación a cargo de su amigo el comisario turco Murat, que transcurre entre los emigrados griegos en Alemania.

Offshore 

En una Grecia que, misteriosamente, empieza a experimentar una gran recuperación económica, un funcionario de la Secretaría de Estado de Turismo aparece muerto en su casa, atado a una silla y con un tiro en la cabeza. Todo apunta a un robo que se torció, pero el comisario Jaritos no descarta que se trate de un ajuste de cuentas. Cuando las indagaciones le llevan a descubrir que la víctima estaba ligada a tráficos ilegales, los agentes detienen a dos inmigrantes que, acusados del asesinato, confiesan que, efectivamente, intentaron perpetrar un robo. El nuevo subdirector general presiona a Jaritos —como siempre, muy escéptico— para que cierre el caso. Y entonces se produce un nuevo asesinato: un famoso armador griego.

Después de la «Tetralogía de la Crisis», Márkaris desafía a un comisario Jaritos desbordado por los acontecimientos a resolver varios crímenes investigando por su cuenta y riesgo, poniendo en peligro su propia carrera en la policía, para esclarecer casos que demuestran que los «nuevos» poderes tienen al país atado de pies y manos.

 
 
 
 
Google maps de las historias del Comisario Kostas Jaritos
 
Kula Calafati- Un mundo de novla
Doctor Fanis Ouzounidis, Un mundo de novela
Periodista Sotirópulos, Un mundo de novela
Comandante Guikas, Un mundo de novela
Yorgos Dermitzakis, Un mundo de novela
Subinspector Sotiris Vlassopoulos, Un mundo de novela
Adrianí, Un mundo de Novela
Katerine, Un mundo de novela
Comisario Kostas Jaritos, Un mundo de novela
Markidis, Un mundo de novela
 

Libros disponibles de este personaje

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