Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Brigada Central

Manuel Flores el gitano, es inspector de la Brigada Central española con asiento en Madrid y vale aclarar, aunque sea redundante, su origen es gitano de pura cepa algo muy raro y llamativo en la policía nacional máxime con un importante cargo.
La Brigada Central es un cuerpo de élite de la policía nacional española especializada y dedicada a la resolución de los casos más importantes o complicados. Tanto da delitos por narcotráfico, trata de personas, fraudes, homicidios etc. La condición para que llegue a ellos es la trascendencia e importancia del delito. Al frente está el Comisario Poveda, un hombre menudo y bien formado que con un esmoquin hubiera parecido un galán del cine mudo. Ojos vivos y brillantes, lástima que treinta años de servicio en la policía le habían demudado el rostro. Es el mandamás en la Brigada Central, compuesta por más de treinta inspectores de élite organizados en cinco grupos, a los que había que añadir un número igual de administrativos, ordenanzas y personal auxiliar. Poveda había cumplido ya cincuenta y cinco años y se había ganado el ascenso a pulso, escalón a escalón, desde las comisarías más apartadas hasta las Brigadas de Investigación Criminal, y no había olvidado nada.
Manuel Flores está a cargo de uno de esos grupos supervisado por el malhumorado y recto Comisario Poveda, el subjefe Ventura y otros brigadistas entre los que se hallan Pacheco, Solana, Lucas y otros como Marchena, el ambicioso policía que se oponía a la gestión de Flores remarcando sobre todo su condición de gitano.
Hombre treintañero, casado con Julia y padre de dos hijas entre niñatas y adolescentes. Manuel Flores tiene un aspecto imponente: alto, moreno y muy fibroso con un cabello renegrido haciendo juego al resto del cuerpo. Su arma de reglamento es una automática muy usada, PK/38.
Acompañando sus acciones recorreremos la ciudad de Madrid de fines de los 80 de punta a punta incluyendo toda su periferia, sus prostíbulos, garitos y corredores de droga que por aquellos años el fuerte era la heroína
Debe luchar en varios frentes simultáneamente... no sólo contra la discriminación por algunos de su propio equipo, también contra su propia familia gitana que no hace honor a las reglas de la sociedad y pretende mezclarlo en sus ardides, es más, sacar ventajas de su condición de policía. Y finalmente luchar consigo mismo puesto que es realmente gitano y el camino elegido lo aleja de su cultura y de los suyos. Pero el gitano Flores puede con todo ello, se hace respetar dentro del cuerpo policial, entre su familia y los peligrosos "primos" y en la calle entre delincuentes. Es que ha logrado ser realmente alguien dentro de la sociedad española a puro mérito y trabajo, es lo que él ha logrado hacer de sí mismo y todos saben que meterse con él es realmente peligroso.
Flores no es un santo ni un héroe sino un policía que ama su profesión y la legalidad viviendo el día a día con muchísimas dificultades. Si bien su Personaje es ficticio sus casos no lo son tanto ya que fueron tomados de crónicas e informes policiales contemporáneos haciendo hincapié sobre todo en la corrupción policial y su desnaturalización como cuerpo protector de la sociedad a partir de haber sido brazo ejecutor de la represalia estatal en años anteriores.
Esto no es nuevo, también en la Argentina las fuerzas de seguridad sufrieron una metamorfosis similar y aún al día de hoy luchan por recomponer su figura y alejarse de cuadros de alto voltaje de corrupción y atropello de los derechos que fueron cosa de todos los días durante los últimos gobiernos de facto.
Esta obra fue censurada por el gobierno español en sus primeras presentaciones en el año 1989 en la TV española cuando el Autor no había decidido hacer de ella una serie escrita, era solamente televisiva y al final Juan Madrid reescribió nuevamente todo, creo que aumentando la presión de su contenido, dividiéndola en estos tres tomos. No son tres libros sino una sola historia en continuado dividida en tres tomos.
Brigada Central llegó a la TV española con gran éxito y varias temporadas incluyendo la participación del prestigioso actor Imanol Arias en el papel principal. Esto es importante más allá de su aporte a la novela negra y a la creación de un variopinto Personaje como Manuel Flores; también lo es por contribuir a declamar lo que está debajo del suelo de las fuerzas de seguridad y la política, a contribuir al cambio de imagen de estas fuerzas ahora democráticas y respetuosas de las leyes, así como a recordarnos, que no es nuevo, que la miseria humana y su cuota de corrupción también tiñe todo lo que toca ahora y siempre.
Vale además un homenaje a los que, como Manuel Flores, el gitano, un símbolo, son capaces de servir con todo esfuerzo, dedicación y hasta con su vida a una sociedad que los considera de segunda y casi extranjeros.
Bueno... que he leído de un tirón los tres tomos que componen la serie.
Manuel Flores, el gitano, es magnético, atrapante a la vez que es fácil solidarizarse con alguien que en su interior lucha por hacer las cosas lo mejor que puede, a veces perdiendo él mismo para beneficiar a otros. El encanto de este personaje es precisamente en que es humano y no superhéroe.
Imagino que los madrileños obtendrán aún una más gratificante experiencia al leer Flores, el gitano, al reconocer mientras recorría Madrid de los años 80 sus lugares, comercios, calles, descriptos con tanto detalle.
Haber comprimido la serie televisiva en estos tres tomos también da a la lectura un interesante ritmo por momentos trepidante y un interés que no decae en ningún momento mientras se despellejan cuadras y cuadras de Madrid con sus secretos, cuevas, tapaderas y sitios de encuentros que quizás hoy han desaparecido, aunque algunos permanecen y lo he incluido en las búsquedas de lugares significativos mediante googlemaps como el bar "Matías".