Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Comisario Brunetti

Un comisario diferente. Un comisario gourmet con tiempo para disfrutar de su familia, la ópera y excelentes platos caseros acompañados de buen vino que suele degustar en su panorámico balcón con vista a Venecia.
El comisario Guido Brunetti y su esposa Paola son el alter ego de Donna Leon, su autor. Donna creó un personaje casi perfecto al que considera el hombre ideal junto a la mujer que a pesar de sus ideas izquierdistas tiene la nobleza italiana en su sangre al pertenecer a una de las familias más antiguas de Venecia con antepasados ilustres con "palazzo" incluido, cuestión que no le impide enseñar literatura inglesa en la universidad y también nutrirse, para desconcierto de su esposo, con la prensa amarilla y saborear toda la chismografía tan corriente en esta ciudad. Llevan en 1992 diecisiete años de casados. Brunetti, lejos de ser el clásico hombre de novela negra, también nacido en Venecia, pero sin el pasado aristocrático de Paola, de edad incierta, aunque calculo cercano a los 40 cuando arranca la serie en 1992, es hombre de familia con esposa y dos niños, sumamente culto, políglota, afectuoso, amable, lector de obras clásicas y amante de la ópera. Pero cuidado cuando dice “Gesù Bambino” (como lo hacía su madre) porque significa que está a punto de perder los estribos…
Gusta además de la buena cocina, buenos vinos y tener a su esposa de 37 años y sus dos hijos, Raffi, su primogénito de 15 años y Chiara de 13 años lo más cerca posible. Son su respaldo y fuente de energías contrastando su mundo con el atroz que día a día debe vivir junto al crimen inducido por las dos razones que él considera las más importantes... sexo y dinero. Además, es un policía implacable con el crimen al que combate con todas sus fuerzas o hasta el límite que sus propios superiores le imponen. El jefe de policía, "vicequestore" Patta, es un payaso inútil e incompetente llegado al cargo por acomodo ya que ni siquiera es veneciano; un egoísta que constantemente pone trabas a la tarea de Brunetti por cuestiones de intereses políticos. Sin embargo, no todo está perdido puesto que el "sergente" Lorenzo Vianello y la multifacética y muy bien relacionada "signorina" Elettra, secretaria de Patta, ayudan a Brunetti en sus investigaciones a pesar de las trabas de Patta y de paso a fomentar su ya profundo cinismo, a veces sarcasmo sobre el sistema político, judicial y policial de Venecia que bien se podría extrapolar a toda Italia. Brunetti tiene claro que por su postura no ascenderá en el escalafón policial, lo que apreciamos en las últimas entregas cuando con veinte o más años en el Departamento continúa siendo Comisario, cargo con el que seguramente se jubilará.
Donna Leon mediante su personaje, el Comisario Brunetti, nos presenta a su amada Venecia atribulada por el caos turístico, la decadencia de su propia población que emigra por haber perdido las referencias que valoraban en esta ciudad, la invasión de comercios de marcas famosas en detrimento de los pequeños comercios artesanales y de rubros diversos que permitían surtirse de lo necesario a los pobladores locales, problemas ecológicos, de contaminación y de paso por su creciente criminalidad. Su lectura crítica de la realidad italiana es constante y salpica permanentemente surgiendo en las historias al poner de manifiesto las oscuras facetas de la política, la justicia y la policía a pesar de su explícito amor por la cultura italiana. Así de su mano y en las correrías de su personaje, el Comisario Brunetti, conoceremos Venecia palmo a palmo. Recorremos hoteles, cafeterías, teatros, sus comercios famosos, canales y puentes. La mayoría son reales y perfectamente ubicables a través de Googlemaps, sobre todo para los que no tenemos la fortuna de conocer Venecia. Muchos de esos lugares se hallan señalados y enriquecidos con fotos en el Googlemaps.
Para finalizar... Brunetti es un excelente policía que lucha no sólo contra el crimen sino también contra su propio Departamento policial. No es el clásico personaje de novela negra con tantas negatividades comunes a estas novelas. Es un respetable hombre de familia y amado por su familia, que no ha permitido que la difícil y agobiante tarea de su profesión contamine y arruine su propia vida y entorno. Brunetti considera al crimen su enemigo y es por eso que es policía.
Seguir las aventuras de Brunetti es diferente. No digo que es mejor o peor... sencillamente diferente. Donna Leon ha construido un personaje ideal como ella misma lo señala pero no por ello menos creíble. Historias bien hilvanadas, entretenidas y con su impecable cuota de intriga e ironía las hacen atractivas y sugerentes donde la violencia y los sentimientos destructivos existen en el crimen, en el sistema en general, pero no en Brunetti. Esta particularidad me ha permitido disfrutar de sus correrías y releer acerca de lugares, situaciones y personajes sin cansarme. Casi puedo decir que conozco Venecia sin haber estado allí jamás. Al final las reacciones de éste Comisario y la lectura que se hace de él no crispa los nervios. Creo que es un gran aporte a éste género poder salir del cliché del policía violento, borracho, justiciero o solitario. Me gusta y recomiendo la serie del Comisario Brunetti anticipándoles que no es Harry Hole ni un atribulado Rebus. De ahí la riqueza de leer sus historias...