Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Inspector Erlendur Sveinsson

Islandia es una isla mediana ubicada de paso en el Atlántico Norte entre Groenlandia y los Países Bajos cerca del Mar Ártico. Aspecto desértico, estepario, hostil y con muy pocos habitantes. En este antiguo bastión vikingo ubicamos a un esforzado, implacable y solitario policía llamado Erlendur Sveinsson llegado junto a sus padres y de pequeño a Reikiavik desde los fiordos del este. Tiene 50 años, constitución fuerte, rellenito, pelo rojizo, cejas pobladas. Viste desastrosamente y en su aislamiento no admite televisión salvo para reportajes, no tiene lector de CD ni concurre al cine o cualquier otro espectáculo. Su entretenimiento son las lecturas sobre extravíos en las montañas o estepas... tópicos profundamente arraigados en su desgarrada conciencia. El interior, el alma de este personaje es tan estepario como la isla que habita. Antisocial, frío e inhóspito, renegado de la vida y en constante lucha con sus demonios y fantasmas internos que regresan del pasado sólo para atormentarlo. Este personaje lleva cierto paralelismo con su nórdico colega Kurt Wallander aunque le supera en dramatismo... las respectivas familias son el principal punto sobre el cual giran las historias y a ellos les ha tocado jugar el peor papel. Desaciertos provocados por la propia profesión y experiencia policial sumados a caracteres y temperamentos irascibles dejan a estos hombres en soledad a merced de tormentas psicológicas, temprano envejecimiento y en una inacabable lucha de conciencia y accesos de profunda culpa en medio de estos paisajes abrumadores por la soledad y también por su belleza. Podríamos incluirlos a ambos en cualquier grupo terapéutico para que pudieran socializar sus penas, temores y furias. Más que sus desastrosas vivencias familiares ambos comparten una deprimente visión del mundo que les rodea inmersos en profundas depresiones muy marcadas en Erlendur.
Erlendur abandonó a su familia cuando sus hijos eran aun pequeños y si bien siempre se preocupó por el bienestar de sus hijos, su ex esposa le impidió todo contacto con ellos hasta que fueran mayores. El resultado fue nefasto. Ahora casi veinte años después Eva Lind de unos treinta años, su hija drogadicta y de vida totalmente disoluta es incorregible y le llena de reproches. Y aún está más alejado de su hijo, Sindri Snaer, alcohólico en constante tratamiento.
Aunque Erlendur es perseguido constantemente por su pasado halla ciertos momentos de paz en el piso que habita en Reykjavik donde puede pensar, reflexionar, leer y comer lo que el microondas en su girar le va calentando, generalmente comida chatarra.
Como policía es brillante, excepcional y junto a sus subalternos Elinborg y Sigurdur Oli pondrá todo su experiencia y empeño en llegar al fondo de los crímenes que debe resolver. La intriga se potencia cuando parte de casos aparentemente sencillos hasta que su persistente olfato policíaco le convence que hay mucha más complejidad. En sus casos hay referencias a problemas médicos incluso genéticos, históricos, habitacionales, costumbres típicas y foráneas. Hablamos de la inmigración reciente y pasada, las marcas dejadas por soldados ingleses y americanos en la segunda guerra mundial. Realmente tenemos una oportunidad única de ingresar a las viviendas, familias e idiosincrasia del islandés gracias al estilo narrativo localista y contextual de Indridason.
El traductor, Enrique Bernárdez, nos ilustra acerca de una de las curiosidades de esta isla... "Los nombres islandeses son, en su gran mayoría, significativos, y los autores juegan a menudo con sus significados, fácilmente reconocibles por cualquier lector (…) vale la pena tener presentes tres de ellos: Grafarholt significa «colina de la tumba»; el título original islandés es Grafarþögn, «silencio sepulcral» o «silencio de la tumba». Para el lector islandés, Grímur, nombre de orígenes mitológicos, remite a dos palabras: una significa «máscaras», otra es el adjetivo grimmur, «cruel, feroz».
Finalmente, Erlendur es «forastero»."
Leer a Erlendur es meterse en la piel de este complicado policía y sentir una gran empatía hacia este tipo que por sobre todos los errores cometidos pretende ayudar y ser útil tanto a sus hijos como a la sociedad a la cual presta servicios. Es un hombre honrado, extremadamente sagaz y lúcido para resolver intrigas y aunque tiene entrañables sentimientos no permite que le obstruyan su trabajo de policía, lo que le da apariencia de duro pero es sólo una postura. El día a día de un policía nórdico junto a la estructura de una comisaría es lo que experimentamos en sus historias libres de extravíos, adornos y personajes innecesarios. Sus libros son amenos, se leen rápido y realmente me encantó conocer a este atribulado personaje y junto a él conocer un poco de esta Islandia totalmente desconocida para mí... y de paso lamento no poder darle una mano. Este hombre vale la pena