Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Inspector Hilario Soler

La España franquista es el centro de acción de esta serie de cuatro libros que nos entrega el escritor de lujo, catalán hasta la médula, Jordi Sierra i Fabra.
Nos cuenta novelescamente lo que realmente ocurrió en esos años ahora corroborados por decenas de historiadores, periodistas y tantos otros que gracias a la libertad, confirman lo que los censurados, perseguidos o asesinados ya gritaban al mundo en su momento.
Las tiranías, en cualquier parte del mundo y de la historia, constituyen mucho más que una imposición ideológica sobre otra. Constituyen una imposición de injusticias, alta corrupción y arbitrariedades inaceptables para cualquier humano civilizado impuestas exclusivamente desde la prepotencia del más fuerte para beneficio de ellos mismos.
En este contexto español de la década de los 60 nos ubica Jordi Sierra i Fabra junto al accionar de la Policía, el Estado, las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica; un bloque conjunto para imponer lo que les parece y delinquir a gusto asesinando a quienes les presentan resistencia. Claro que argumentan que llegaron a esto luego de una sangrienta revolución con más de un millón de muertos sin hacerse cargo que aplastaron la voluntad expresada en las urnas.
Los valores, el sentido de la justicia y la dignidad humana ya no son representados por las Instituciones sino por personas independientes que hacen silencio en público pero íntimamente desean, anhelan un cambio.
Imaginamos a muchos como Hilario Soler en esas décadas atroces con las ideas, inquietudes y anhelos en todo los ámbitos, pero ha querido el Autor catalán ubicarlo en la policía de Barcelona.
Así nace la historia del Inspector Hilario Soler; tan creíble, auténtica, bella y llena de matices de aquellos años duros para España. Historia que puedes leer varias veces y continuar extrayendo enseñanzas, ejemplos y material histórico. Creo profundamente en personajes reales que actuando como Hilario Soler, desde su lugar en la tragedia, impusieron en su entorno los valores humanos, la dignidad y el sentido de la justicia que finalmente pusieron fin al atropello por parte de estas falsas instituciones.
Hilario se propuso ser policía ambicionando justicia y verdad distante de las ideologías aun siendo él de libre pensamiento. Castigo para los malos, justicia para las víctimas, sin importar el bando político. Su tarea, extremadamente complicada, era también un faro, una luz de esperanza hacia el cambio. Claro que esta forma de pensar en la policía española de esos años, aunque en silencio, era convertirse en mosca negra y alguien indeseable. Lo era Hilario Soler. Más aún cuando denunció a un compañero por arrojar desde un piso en altura, asesinándolo, a un adolescente presuntamente comunista.
Su mejor carta de garantía era su excepcional talento e instinto para resolver casos difíciles que siempre, el infumable Comisario Pablo García le asignaba sin saberse a ciencia cierta si constituían pruebas de confianza o intentos de que al final fallara para expulsarlo del cuerpo policial.

Así transcurren sus cuatro libros, entre el poder de la censura ejercido por el Estado, los personajes con poder militar, la jerarquía eclesiástica y los poderosos y nuevos ricos producto de la corrupción.
Su estrategia en la investigación y el señalamiento de los sospechosos en busca de la verdad, elemento único y exclusivo de su accionar, se basaba en una táctica ajedrecística...
Dice que investigar es como una partida de ajedrez: primero están los peones, los primeros testigos que son irrelevantes; luego piezas más relevantes, que callan o esconden algo; al final de la partida está la reina, la verdad, y tras ella, el culpable, que es el rey...
En la vida cotidiana, el Inspector Hilario Soler es un excelente padre de familia, casado con Roser, ambos de cuarenta y tantos, con dos hijos adolescentes, Ignacio, con diecisiete, y Montserrat, con dieciséis, un año menor con una vida normal dedicada al estudio y a pequeñas batallas familiares por un lugar en el único baño del apartamento. Un padre sobreprotector, que cuida a sus hijos de la censura impuesta pero que los alienta en el seno familiar a soñar por una España libre.
Profundamente enamorado de su mujer a la que desea en todo momento, y junto a sus hijos, tiene el punto de anclaje en su vida. Gracias a ellos y por ellos Hilario Soler es un tipo feliz a pesar de los momentos, según los casos, de gran sordidez.
Un Personaje que sabe de ironías y las utiliza todo el tiempo esté donde esté haciendo más llevadera su pesada carga diaria. Su sentido del humor y sarcasmo también deja a veces mal parado al que no le conoce.
Su grito como susurro de libertad halla eco en su compañero asignado en el Departamento policial, el Subinspector Ernesto Quesada con quien entabla más que una relación de amistad. Casi como a un hermano pequeño le transfiere experiencias, técnicas, impresiones no sólo relacionadas a la investigación policial sino también sobre la vida profundamente apreciadas por Quesada al que confirmaron su próxima y primeriza paternidad.

Un gran placer leer la historia del Inspector Hilario Soler. Una narración sencilla, limpia, llana, directa sin florituras pero con abundante ironía, como podría decirse, del otro "yo" de Hilario Soler, expresado entre líneas entre un pensamiento y otro, entre una pregunta y una respuesta, entre una realidad y una idealización... y los golpes de una realidad inexcusable.