Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Comisario Jules Maigret

Jules Maigret ha sido el más popular y célebre policía de Francia y quizás de toda Europa.
Es difícil describir a este policía con tantas facetas cuya asimilación ordenada y su capacidad excepcional para controlarlas le permitieron erigirse en tan importante personaje dentro de la literatura de Novela Negra.
La primera impresión que se lleva al conocerle es la inmensidad de su figura, enorme, (1,80 de altura, 100 kg. de peso) acompañado siempre de su abrigo, su sombrero hongo y sus inseparables juegos de pipas que están en sus bolsillos… (fuma como respira y parece que sólo se aparta de ellas cuando duerme o se ducha)
Luego del saludo nos encontramos con un policía de la más alta jerarquía que por sobre todas las cosas, también es humano, un hombre corriente de la calle, simple y con profundos sentimientos cuya granítica figura jamás dejan trascender.
En toda Europa incluso en los EEUU se habla de sus técnicas, sus procedimientos y su alto grado de efectividad... algo que sorprende hasta al propio Maigret quien desconoce qué técnicas o procedimientos utiliza. Claro, las técnicas y procedimientos no son de ningún manual. Son él mismo. Son sus instintos, sus ideas, sus presentimientos... ningún manual como puede apreciarse.
Sólo quienes le conocen profundamente pueden notar que su cerebro se halla lanzado al vértigo de suposiciones e ideas según cambia bruscamente su estado de vigilia o somnolencia. Cambia su expresión bonachona a una de granito sin importar donde se halle... en el "Quai des Orfèvres", en su casa, en la fonda, persiguiendo a un sospechoso o sentado en el banco de una plaza.
Extremadamente hábil para unir partes inconexas, para tramar escenas que descolocan al culpable incluso hasta teatralizar escenas que nadie entiende... sólo a quien van dirigidas aunque quizás hasta ese momento ni el propio Maigret sabe exactamente quién es.
Apuntamos anteriormente que Maigret es sobre todas las cosas un excepcional ser humano.
Y es ésta quizás la más sorprendente de sus técnicas para definirlas de algún modo...
Cuando le preguntan por uno o más sospechosos que la superioridad, el público o la prensa señalan de antemano sus lacónicas respuestas son, "No tengo idea", "Aún no lo sé", "Puede ser cualquiera" y así hasta sacarse de encima a los inquisidores.
Es que él jamás va a acusar a alguien si primero no se ha puesto en la piel de ese sospechoso.
Necesita saber qué es de su vida, qué hace, en qué gasta su tiempo, de qué trabaja, quienes son sus relaciones hasta que el propio Maigret siente como absorbe a ese individuo para pensar como él lo haría y desentrañar sus acciones. Al punto que sus propios superiores reconocen que "él se mete hasta en las propias zapatillas" ya sea de la víctima como de aquellos que tiene en la mira... y a veces no es solamente una metáfora sino real.
Sus valores y convicciones le señalan que tras el criminal no hay un problema científico a resolver sino humano.
Así que viaja, se traslada y de su mano recorremos diferentes lugares de Francia y también de Europa. Recorre los más abyectos sitios de París y también los más lujosos, así como sus alrededores. Sus marismas, sus esclusas, las márgenes aisladas del Marne y el Sena, sus pastizales y sus habitantes que conservan sus diferencias étnicas y sus antiguas costumbres
Todas estas vivencias que tienen que ver con su personalidad y su imposibilidad de transferirlas a otros hace que a veces asuma roles o tareas dentro del mismo cuerpo policial que debieran ser asignadas a cualquier agente sin jerarquía... pero ¿cómo lograrlo?
A pesar de la inseparable compañía de sus fieles subordinados Lucas y Janvier, lo trascendente o sustancial debe realizarlo él mismo a fin de garantizar el resultado que él ha previsto.
Así lo vemos siempre con valijas preparadas para trasladarse, subir apresuradamente a un taxi (él no tiene vehículo propio y no utiliza los de la repartición), pedir prestada una bicicleta o colarse en una barcaza, esperar bajo un tormentón chorreando agua o bebiendo sus cervezas una tras otra mientras hace tiempo o decide pensar, a tal punto que a veces le confunden con un cliente cualquiera o un pasajero que duerme... no, no lo está. Su cerebro está trabajando a full. Es el mejor Maigret. Es su estilo, también el más peligroso para un delincuente.
Maigret no se parece a otros policías de la novela negra. No tiene luchas palaciegas ni rollos con sus superiores. No hay nada como "asuntos internos" o subalternos serruchadores de pisos.
Es un buen gourmet y bebedor de buen alcohol sin importar si está o no de servicio.
Las obras de Simenon sobre Maigret están centradas en el Comisario y toda la sarta de posibles culpables y sospechosos y cómo la suma de pericia, oficio y talento de Maigret finaliza el caso.
Permite establecer una competencia entre el lector y la novela para llegar al culpable, aunque muchas veces sorprende el final que el propio Maigret maquina desde un comienzo.
No es un hombre altivo... todo lo contrario. Es respetuoso de la Ley hasta en los más pequeños detalles y no cree que esté por encima de ella. Pero en ciertas ocasiones, que comprende las razones extremas por las que ha actuado el acusado y cuyo arresto para nada significa una ventaja para la sociedad ni el acusado un peligro para la misma suele hacer la vista gorda y mirar para otro lado, así como otras veces debe soportar que alguien merecedor del más severo castigo se burle de él al quedar totalmente libre...
Es que no olvida sus humildes comienzos allá por 1887 cuando nació en Saint-Fiacre de un modesto matrimonio cuya ambición era que estudiara medicina, pero luego de varios cambios termina de cadete en la policía.
Su padre administraba un castillo, pero sus ingresos eran escasos y así educó a su hijo... a vivir espartanamente, con lo necesario, a respetar la Ley, ser buen ciudadano y también buen esposo ya que lleva décadas con la misma