Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Padre Brown

«El Padre Brown» es un personaje creado por Chesterton que encarna a un párroco cuyo hobby o afición es descubrir crímenes y al criminal implicado. Precisamente, al ser párroco no utiliza los medios comunes al alcance de cualquier investigador, sino su propia conciencia, experiencia y sentimientos, los que le provoca el crimen, para hallar la solución. Hay mucha filosofía, empatía y razonamientos deductivos en sus trabajos lo que lo ubica un tanto enfrentado a investigadores de carrera, como es el caso de Sherlock Holmes al que dice admirar.
Este sencillo cura pasa desapercibido por su inocente apariencia y al que se identifica siempre por ser medianamente bajo, rechoncho y por llevar un paraguas cerrado colgando de su muñeca.
En su propia línea de conversación con un criminal convertido y ahora colaborador, nos encontramos con este pensamiento: 'nadie mejor que un párroco que vive oyendo y enterándose de los pecados de todo el mundo para ser precisamente un investigador de crímenes'.
Los casos aparecen como sostenidos por misterios o hechos místicos hasta que el propio Padre Brown los torna terrenales, sencillos y fácilmente explicables para una mente perspicaz como la suya.
Los crímenes con componentes místicos o inexplicables que luego son bien terrenales era moda y tendencia de la novela policial de entonces. Sólo como ejemplo tenemos a un coloso como John Dickson Carr y sus personajes Gideon Fell y Henry Merrivale que permanentemente lidiaban con esta clase de crímenes entre "del más allá" con resultados, responsables y trucos bien de aquí, terrenales. También cabe mencionar a Leroux entre otros.
Acerca de los orígenes de esta figura y sus simbolismos hay mucha controversia, tanto como la hay acerca del propio autor, Chesterton, que pasó por la fase casi de ateísmo y ridiculización de la Iglesia Católica cuando comenzó con el Padre Brown allá por el 1910, para convertirse fervientemente al catolicismo alrededor de 1922 y cambiar el tono de esta serie, lo que le valió muchas y algunas justificadas críticas puesto que el personaje había perdido tanto su candidez como su famosa empatía para ser acusado ahora de crítico, racista e intolerante.
A nosotros nos interesa únicamente como labor dentro del terreno de lo policíaco, investigativo y como un ejercicio a nuestras neuronas mientras seguimos al párroco en sus deducciones. Para nada interesan sus simbolismos religiosos tanto a favor como en contra de determinadas creencias ya que no son otra cosa que las propias deficiencias, paradojas y confusiones que marcaron la vida espiritual de Chesterton ahora corriendo en la literatura de este párroco.
Sus primeras historias valen verdaderamente la pena e invito a leerlas, incluso toda la saga aunque al final pierda un poco del brillo que catapultó a la misma a una buena fama.

 


SERIE
El candor del padre Brown (The Innocence of Father Brown, 1911)
La sabiduría del padre Brown (The Wisdom of Father Brown, 1914)
La incredulidad del padre Brown (The Incredulity of Father Brown, 1926)
El secreto del padre Brown (The Secret of Father Brown, 1927)
El escándalo del padre Brown (The Escandal of Father Brown, 1935)


SINOPSIS

EL CANDOR DEL PADRE BROWN
De las historias de Gilbert Keith Chesterton protagonizadas por el padre Brown, Jorge Luis Borges dijo una vez que aún se recordarían cuando el género policíaco hubiese caducado. Pero en las historias detectivescas del padre Brown hay un rasgo que llama la atención: el protagonista no es un detective privado, ni un policía, ni siquiera un aficionado a resolver crímenes; es un sacerdote católico, toda una provocación, dado que Chesterton situó además a este sacerdote papista en plena Inglaterra anglicana, y ni siquiera se preocupó de hacerlo simpático a los lectores.

LA SABIDURÍA DEL PADRE BROWN
Pese a su apariencia prosaica y a su modo práctico de conducirse en la vida, el padre Brown no carecía de cierto toque romántico, aunque solía guardarse para sí sus sueños, como lo hacen muchos niños. Era un cura católico de apariencia ingenua cuya agudeza psicológica lo convirtió en un formidable detective. De aspecto rechoncho, iba acompañado de un enorme paraguas y solía resolver los crímenes más enigmáticos, atroces e inexplicables gracias a su conocimiento de la naturaleza humana antes que por el razonamiento lógico.

LA INCREDULIDAD DEL PADRE BROWN
«Hubo un corto período en la vida del padre Brown durante el cual éste disfrutó o, mejor dicho, no disfrutó de algo parecido a la fama. Anduvo, por espacio de unos días, convertido en la sensación periodística: fue el tópico usual de las controversias de semanario; sus hazañas se comentaron con intensidad e inexactitud en el mundillo de cafés y tertulias, especialmente en América. Y, aunque pueda parecer extraño a las personas que lo conocieran, sus detectivescas aventuras llegaron incluso a dar materia a los relatos breves de los “magazines”.» Para que se sigan conociendo sus andanzas, este libro presenta ocho de los relatos publicados durante tercera década del siglo XX.

EL SECRETO DEL PADRE BROWN
¿Cuál es el secreto del padre Brown, ese curita «esencia misma de aquellos insulsos habitantes de la zona oriental», según apreciaba en La inocencia del padre Brown el todopoderoso detective francés Valentin?
La explicación de Chesterton es sencilla, pero apasionante: a través de su identificación con el criminal, a través de la comprensión de su humanidad —porque también él tiene experiencia de lo que es ser hombre—, el padre Brown llega a la misericordia y a la amistad que, como él mismo dice, «resuelve todo el problema del tiempo del pecado. Se provoca el arrepentimiento ant