Importante personaje
Los personajes de Un mundo de novela

Comisaria Cornelia Weber-Tejedor

Sangre gallega y alemana... madre mía. Tozudez y templanza; Ímpetu y observación; Rigor y liberalidad.
¡Valioso policía! se ha ganado Fráncfort
«Weber» en alemán significa lo mismo que «Tejedor» en español. Así, con este juego idiomático, se inicia la relación entre Celsa Tejedor, inmigrante española, muy gallega y operaria en la Opel de Rüsselsheim con su compañero de trabajo, el alemán, muy alemán, Horst Weber… los padres de La Comisario Cornelia Weber-Tejedor
Dos culturas muy diferentes. Con formas de sentir, expresarse y relacionarse casi antagónicas, terminan aterrizando en un matrimonio muy consolidado por el afecto y la comprensión casi irónicamente como sólo un «Tejedor» o un «Weber» hubiese podido entramar este tejido.
Cornelia dos años mayor que su hermano decide ser policía apenas superando la altura mínima. La talla mínima para entrar en la policía alemana era de un metro sesenta; para hombres y mujeres. Nosotros la conocemos con 39 años, rubia, con la nariz ligeramente torcida y centro de atención de sus "tics", a causa de una caída de la bicicleta cuando era adolescente, historia que fue determinante en consolidar su vocación policial a la vez que llena sus recuerdos con pesadillas y fantasmas... Katy, su amiga, compañera escolar, la víctima, le acompaña siempre, algo que nos cuentan sus libros y debemos leerlos para descubrirlo.
Ya es Comisario en Fráncfort. Un puesto muy complicado y codiciado en un cuerpo policial compuesto mayoritariamente por hombres; se lo ha ganado con talento y pericia en su trabajo.
Le gusta la mermelada de cacahuete, extendida sobre tostadas de pan integral. Es socia del club de remo local. En su móvil particular lleva la melodía de los Simpson a los que siempre desea ver y generalmente los pierde. Compra libros en español en una librería de la Berger Strasse. Le gustan mucho los donuts y la cerveza muy fría.
Su mayor capacidad y logro personal es conjugar ambas culturas y sacar de ellas el mayor provecho utilizando distintas racionalizaciones, análisis de sentimientos propios o ajenos basándose en una u otra cultura según resulte más apropiado o conveniente. Su sangre gallega y un tanto «caliente» podía mover y empujar la frialdad alemana a la vez que la frialdad alemana se llevaba bien con situaciones muy calientes.
Le ayuda a sobresalir como policía. Su doble condición de alemana-española le da una ventaja al analizar cualquier situación.
También esta característica le ha llevado a más de un conflicto existencial por no saber si es más española o alemana en sus reacciones o en definitiva quién o qué era realmente ella. Cornelia es retraída y solitaria sólo fanática de sus series televisivas y sus noticiosos radiales por la mañana, un tanto depre, hipocondríaca y ha centrado su vida en la dura profesión de policía.
Es nostálgica, seguramente gracias a la parte latina de su ADN y explaya esas nostalgias sobre distintos lugares de Fráncfort, aquellos que la sostienen cuando necesita pensar, centrarse o distanciarse.
Ni su matrimonio le brinda seguridad pues su pareja se ha ido en un extraño viaje a Australia a pasear en moto para conocerse más a fondo hace ya varios meses y nada se sabe de él. Al fin la seguridad que da su función y cargo al que lleva impecablemente enmascara su propia inseguridad y temores.
Dirige un pequeño equipo compuesto por el subcomisario Reiner Fischer, cincuentón y que él dice parecerse a Harrison Ford, mientras a ella la compara a Barbra Streisand, gran amigo de Cornelia, y también el joven Leopold "Leoncito" Müller incorporado recientemente a homicidios, cumpliendo su gran sueño.
Aunque no forma parte de su equipo directo cabe mencionar al forense Winfried Pfisterer, alias Goethe, que escribe poemas en la escena del crimen y una de las frases que lo caracteriza es «sólo se puede determinar la hora de la muerte de una persona si la ha atropellado un tren suizo».
También tiene detractores y naturales enemigos dentro del Dpto. de policía donde se conjugan celos profesionales, homofobias, misoginia y las tan conocidas internas políticas con no claros intereses y prioridades que pueden direccionar, incentivar o paralizar una investigación. En fin… sucede en todos lados incluso en la policía alemana.
Son hermosas las novelas de Cornelia Weber-Tejedor. Su personaje aparece secundariamente en la novela «El profesor visitante» para apropiarse definitivamente del principal rol en su propia saga.
La autora Rosa Ribas de gran talento y sensibilidad logra crear en una misma historia personajes muy humanos, llenos de sentimientos y matices inmersos en situaciones creíbles y cotidianas incluso atroces entre los cuales se debe desenvolver ésta dotada policía. Cornelia no es enteramente alemana y tampoco enteramente gallega. Así nos presenta Rosa Ribas a la realidad. Nada es 100%. Nada es totalmente negro o blanco sino un gradiente pasible de interpretación y distintas miradas y esta dualidad de perspectivas es para la Autora una gran ventaja, como debería serlo también en la realidad.
Asimismo, nos manifiesta las contradicciones de una sociedad vendida y ofrecida al mundo como «abierta» al referirse a Fráncfort en cuyo seno se anidan importantes focos de conflictos morales, éticos, xenófobos, culturales que luego desembocan en violencia y hasta homicidios.
Un gran aporte a la novela negra.

 


SERIE
Entre dos aguas, 2007
Con anuncio, 2009
En caída libre, 2011
Si no, lo matamos, 2016